DE ADOLESCENTE OCCIDENTAL A ESCLAVA DEL ISIS

31 de enero de 2016

Colaboración con el blog de Vestalia Asociados:



De forma esporádica aparecen publicadas noticias sobre jóvenes detenidas cuando se disponían a iniciar el viaje para unirse al ISIS. En los casos más graves, la noticia que leemos es que otras han conseguido llegar allí.
Y nos inunda la incomprensión más absoluta.

¿Que puede llevar a una adolescente occidental, que vive en la sociedad más libre e igualitaria que existe para las mujeres (aunque aún quede un largo camino por recorrer en ese aspecto) a embarcarse un proyecto de futuro que lleva implícita la esclavitud en todos los aspectos posibles?
¿Cómo pueden creerse las promesas de amor y de ser necesarias para “la revolución”?
¿Cómo pueden obviar el encierro, el burka, la posibilidad de ser vendidas como esclavas sexuales, de ser usadas con meros usos reproductores? ¿Qué argumento provoca que sean capaces de decir adiós para siempre a sus familias, a sus amigos, a su libertad?
Y nos contestamos que “tienen que estar mal” para ello y con ese argumento disminuimos la disonancia cognitiva que provoca el pensamiento de “Y si mi hija pudiera acabar haciendo algo así”.
No están mal, de hecho muchas son chicas totalmente normales a las que los cuentos y las películas les han imbuido la idea de que lo mas maravilloso que puede pasar en la vida es vivir una gran pasión, embarcarse en aventuras o participar en una revolución…
Y, en un momento de ausencia de expectativas de futuro, alguien aparece en su
vida o en su ordenador prometiendo convertirlas en huríes, ¡en heroínas! Las convencen de que tienen una misión… 
Y ellas comienzan a seleccionar solo aquella información que les corrobora la película que han empezado a contarles.
Los adolescentes son fácilmente manipulables, sobre todo si se sienten poco importantes para su familia,  o están perdidos buscando una identidad y una dirección vital.
Por eso son presas fáciles de bandas de pandilleros, de sectas y ahora, sin mucha diferencia en las técnicas, de las redes de captación yihadista.
Todas, sin excepción les hacen sentir importantes y “formar parte de algo”.

Solo hay una forma de evitarlo y es dedicarles tiempo para percibir si algo está cambiando en ellos. Tiempo para ponerles límites para que sepan lo importantes que son para nosotros y tiempo para su educación. Pero una educación en habilidades y capacidades, una educación que ayude a madurar, que enseñe a mirar en la vida a corto, medio y largo plazo, que imbuya de responsabilidad y  haga interiorizar que las acciones tienen consecuencias.
Esa educación que enseña a usar el espíritu crítico y que hará que cuando alguien desconocido les prometa algo se pregunten a cambio de qué. Esa educación que impele a confiar en su familia y preguntar y asesorarse desde el convencimiento de que la información minimiza la posibilidad de equivocarse en la toma de decisiones.
Sin todo ello son corderos entre lobos.

ANALISIS DEL TRIPLE CRIMEN DE BURGOS EN LA SECCIÓN INICIAL DEL ILUSTRE COLEGIO DE ABOGADOS DE MADRID.

30 de enero de 2016




Como reseña el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid el pasado día 28 se celebró una Jornada de análisis sobre el triple crimen de Burgos, caso aún sin resolver.
En dicha Jornada participaron la Dra Sylvia Llado, médico forense, D. Jose Antonio Tuero, presidente de la Sección Penal del ICAM, D. Angel Galán  Ex-Comisario Jefe de la Brigada de Desaparecidos y Delitos Violentos y actual Director del Instituto de Probática e Investigación Criminal y Ana Isabel Gutiérrez Salegui, encargada de exponer el perfil del autor del brutal asesinato.


LA SOCIEDAD COMPLICE DE LOS AGRESORES

10 de enero de 2016





Apenas hemos comenzado el año 2016 y ya el número de mujeres muertas ,"presuntamente" a manos de sus parejas o ex-pareja asciende a tres. Especifico: Escribo "presuntamente" dado que no hay aún sentencia de los casos.

Aunque las dudas puedan ser pocas, queda el escollo de la dificultad probatoria y el caracter garantista de nuestra justicia, ese concepto a veces tan dificil de entender del "in dubio pro reo". Con quien no tenemos dudas es con las victimas, han sido asesinadas y para ellas ya no habrá garantismo, reinserción ni segundas oportunidades.

A pesar de las campañas realizadas desde que el sistema "abrió los ojos", con la muerte de Ana Orantes, la cifra de mujeres maltratadas y asesinadas no disminuye, porque "la información no cambia la conducta". Ni la de los agresores, ni la de esa sociedad que rehuye implicarse escondida mientras mira tras los visillos. 

Una parte importante de la labor de sensibilización y de implicación de la sociedad en la lucha contra la violencia doméstica (englobando aquí los malos tratos a mujeres, niños y ancianos) es romper la idea de que “los trapos sucios se lavan en casa” o que los que “ocurre dentro de un hogar a los demás no les concierne”. El concepto de hogar como espacio privado debe mantenerse, pero si nos consta que se está cometiendo un delito, debe ser motivo suficiente para denunciar.

En un caso de malos tratos es improbable que familiares, vecinos o amigos no sospechen nada, al igual que en el caso del asesinato de  Kitty Genovese, en el que a posteriori se constató que 35 personas escucharon los gritos de socorro, pero nadie llamó a la policía. Este hecho dio lugar a posteriores estudios sobre conducta altruista y conducta prosocial. Tras estas investigaciones se postuló el “efecto espectador” (J.M Darley y B. Latane 1968)

Una de las explicaciones de este fenómeno es que, cuando se sabe que más gente es consciente de lo que está ocurriendo, los observadores asumen que otro intervendrá y el resultado es que al final todos se abstienen de hacerlo. El grupo hace que se difumine la responsabilidad. Además, dado que los demás están haciendo exactamente lo mismo, la gente concluye de las reacciones de los demás que la ayuda es innecesaria y que están haciendo lo correcto.

En el caso de que no hacer nada nos provoque malestar psicológico vendrán en nuestra ayuda los mitos sobre la violencia que disminuirán notablemente la Disonancia Cognitiva (Festinger 1957) En otras palabras, si nos sentimos mal por no hacer nada, podemos autojustificarnos recurriendo a algunas ideas muy extendidas sobre la violencia en la pareja, que acabarán por convencernos de que estamos haciendo lo correcto “ son cosas íntimas” “ si no le pega no es tan grave” “ a saber que habrá hecho ella”, “ a algunas mujeres les gusta”,” si no denuncia ella no lo voy a hacer yo”.

Es fundamental introducir en la sociedad la idea de que quien no denuncia es cómplice de los agresores ya que está colaborando, con su silencio, a que se mantenga la situación. 


*. Otra de sus denominaciones es “Efecto Genovese”.