BAJAS PSIQUIÁTRICAS Y LEGISLACIÓN

29 de junio de 2013

Por Ana Isabel Gutiérrez Salegui
Publicado en el blog jurídico ¿Hay Derecho? -parte I y parte II-, 24.06.13.
 
Los trastornos mentales son, en la actualidad, una de las preocupaciones más acuciantes de organismos sanitarios, empresas, gobiernos y, por supuesto, de las personas que los sufren y su círculo cercano. Las pérdidas económicas y sociales generadas por estos trastornos han llevado a la Organización Mundial de la Salud a considerar el absentismo laboral generado por los mismos como “un problema de salud pública” y a recomendar a los responsables políticos la necesidad prioritaria de aunar esfuerzos para prevenir la enfermedad mental relacionada con el trabajo, la promoción e instauración de hábitos saludables y el fomento de la reincorporación de los trabajadores al mundo laboral. 
 
Atendiendo al listado de causas de incapacidad temporal en nuestro país, los trastornos mentales se sitúan en el segundo puesto, según un estudio publicado en el European Journal of Health Economics. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (European Agency for Safety and Health at Work, EU-OSHA) señala al estrés como responsable directo de una cifra variable de entre el 50% y el 60% de las ausencias laborales.  
 
Incluso otras causas, como son los dolores músculo-esqueléticos (10% de las bajas) también podrían estar relacionadas indirectamente con este estrés y directamente con la mala educación en hábitos saludables. También los cuadros somáticos, o problemas de salud de origen inespecífico, pueden tener su origen en el estrés, así como las enfermedades recurrentes, ya que un estrés continuado provoca el deterioro progresivo del sistema inmunitario, facilitando la aparición de las denominadas “infecciones oportunistas”.
 
En función de los estudios consultados, la prevalencia de los trastornos psicológicos en las consultas de Atención Primaria varía entre un 25% y un 50%. En cualquier caso, si nos quedáramos con el dato menos alarmista, estaríamos hablando de que 1 de cada 4 personas que acuden a los Centros de Salud tiene un problema relacionado con la salud mental.
 
Sobre los pronósticos de estos cuadros a largo plazo, es fundamental señalar que, en ausencia de tratamientos adecuados, las personas afectadas por bajas mayores a seis meses de duración tienen un 80% de posibilidades de continuar con el problema durante los cinco años siguientes.
 
Si traducimos esto a términos económicos nos encontramos con que el impacto sólo de la depresión en nuestro país se ha estimado en 5.005 millones de euros anuales, según el trabajo de Valladares, Dilla y Sacristán publicado en Actas Españolas de Psiquiatría en 2009. 

El marco económico y social en el que nos encontramos, con altos niveles de inseguridad laboral, reducciones de sueldo, aumento de impuestos directos e indirectos, pérdida de poder adquisitivo en las familias, ausencia de expectativas de mejora laboral, etc., ha generado una situación de pesimismo, miedos y “estrés general”. En el momento actual y según datos oficiales, el consumo de fármacos antidepresivos y ansiolíticos se ha disparado. Eso no significa directamente que el número de personas con diagnósticos haya aumentado, sino que ha aumentado el número de personas que tienen algún síntoma psicológico y, por lo tanto, están en situación de riesgo de acabar desarrollando una enfermedad.
 
Sin embargo, la respuesta legal frente a este fenómeno no parece la adecuada. Nuestro sistema legal de bajas laborales está más bien pensado para las enfermedades y accidentes físicos y, sin embargo, resulta poco adecuado para afrontar las bajas psíquicas, a las que se aplica igualmente. 
 
Una vez que se extiende el parte de baja por causas psíquicas, nos enfrentamos a una insuficiencia de los medios disponibles para la pronta recuperación personal y laboral del afectado: déficit de cobertura a tratamientos psicológicos de calidad en el Sistema Público de Salud y escasa capacidad legal de actuación de las Mutuas cuando se trata de contingencias comunes. 
 
Nos encontramos a menudo con el uso de tratamientos farmacológicos, que inhiben o hacen desaparecer los síntomas pero sólo mientras se mantiene la medicación. A nadie se le escapa que, si no se dota de las habilidades necesarias para afrontar la situación, o  no se soluciona el problema de base que la provoca, la sintomatología reaparecerá en el momento en que se interrumpa el consumo de los fármacos, provocando que, antes o después, nos encontremos con una recaída, lo cual empeora el pronóstico desde el punto de vista de intervención psicológica. 
 
Otra clara deficiencia en este aspecto es la limitación de terapias a un número concreto de sesiones de una duración concreta. El planteamiento de limitar sesiones de psicoterapia es tan irracional como decir, de antemano, sin ver al paciente, sin valorar la gravedad del caso ni el alcance de la lesión, que cualquier lesión muscular “tiene” que curarse, sí o sí, en diez sesiones de rehabilitación. 
 
Pero, entre las personas que sufren cuadros psiquiátricos, hay que diferenciar dos grupos, tal y como lo hace la Guía de Valoración de Incapacidad Temporal para Atención Primaria. El primero, en el que estarían enfermedades neurodegenerativas y cuadros graves, como esquizofrenias de curso crónico y progresivo, trastornos bipolares, depresiones mayores con síntomas psicóticos, demencias, etc., que deben ser derivados y valorados por especialistas, de cara a plantear una posible incapacidad permanente.  Y el segundo grupo, en el que se englobarían los síndromes depresivos, distimias, trastornos de ansiedad, fobias, trastornos de la personalidad, trastornos adaptativos, etc.
 
Según el estudio epidemiológico DeDo (Depresión y Dolor), realizado por el Hospital 12 de Octubre y presentado en el Simposio “Depresión y Atención Primaria: Paradigmas en constante evolución”, el 80,4% de los pacientes que acude a las consultas de Atención Primaria refiriendo dolor inespecífico, padece algún tipo de trastorno depresivo no diagnosticado y por lo tanto, sin tratamiento. Otro estudio similar llega a la conclusión de que los síntomas físicos dolorosos (dolor de espalda, de hombros y de cabeza) aparecen como motivo de consulta en el 78% de las personas que presentan ansiedad y depresión conjuntamente. Lo más llamativo del citado estudio es que sólo el 17% del grupo con ansiedad y el 35% del grupo con ansiedad y depresión recibía un tratamiento farmacológico adecuado a su problema.
 
Esto nos sitúa ante el siguiente escollo en el abordaje: no sólo los tratamientos no son los adecuados para la óptima recuperación del paciente  sino que, adicionalmente, muchas de las personas están incorrectamente diagnosticadas.
 
Otra cuestión relacionada con estos problemas y síntomas es la influencia sobre el rendimiento, la eficacia o la accidentabilidad que potencialmente pueden tener. Este aspecto, casi imposible de cuantificar, debería ser tenido en cuenta como uno de los factores fundamentales a la hora de plantear estrategias de promoción de salud por parte de las empresas y las instituciones.
 
Junto con el absentismo nos encontramos otro problema y que, paradójicamente, nos podría suponer repercusiones igualmente serias: el presentismo. Personas que, a pesar de estar sufriendo unos síntomas, no acuden a los servicios sanitarios o, si lo hacen, ocultan su situación a la empresa por miedo a que pueda comprometer su estabilidad laboral, o que valoran que no se pueden permitir económicamente la reducción de sueldo que supone una incapacidad temporal.  
 
Este caso, anteriormente común en autónomos y  pequeños  negocios familiares, puede llevar a situaciones potencialmente graves, no sólo para la persona enferma -que va a sufrir un empeoramiento de los síntomas y, por lo tanto, del pronóstico-, sino para la empresa o incluso para terceros. Imaginemos, por ejemplo, un escenario en el que el conductor de un autobús escolar tiene un accidente bajo los efectos de fármacos que provoquen somnolencia y pérdida de reflejos. ¿Quién debería asumir las responsabilidades derivadas? ¿La empresa de trasportes? ¿El trabajador que ocultó la situación? ¿El médico que debería haberse informado del trabajo desarrollado por su paciente y especificado qué actividades eran potencialmente peligrosas bajo los efectos de los fármacos que había pautado?
 
De forma añadida, nos encontramos con que no todos los cuadros ansioso-depresivos ni los cuadros de estrés agudo tienen que llevar aparejada una baja laboral. La valoración de cada caso debe ser individual. En muchos de ellos, precisamente lo deseable sería seguir trabajando, pero esa valoración debe hacerla un especialista y disponiendo del tiempo necesario para la misma. 
 
Asimismo, como decíamos, la normativa laboral está pensada para bajas físicas y no deja margen de maniobra específica en el caso de bajas psíquicas. El sistema de incapacidad temporal es de todo o nada: o estás de baja o estás de alta. Por tanto, nos impide plantear soluciones intermedias que en muchos casos serían idóneas, como determinar una reducción parcial del tiempo de trabajo o un cambio de las funciones del paciente. Es fácil entender que si una persona padece un cuadro de ansiedad generalizada provocado por la tensión de asistencia telefónica en un departamento de quejas, esa persona podría continuar su trabajo en otro departamento, mientras se trabaja a nivel terapéutico con el paciente. Esta situación, idónea para todos los implicados, haría necesaria la articulación de una vía de comunicación en la que los equipos terapéuticos mantuvieran una comunicación fluida con la empresa, aunque con los problemas que eso plantea en cuando a la confidencialidad de diagnósticos.
 
Y, por último, para hacer aún más compleja la situación, además de los no diagnosticados o con diagnósticos erróneos, las personas con problemas para gestionar las emociones, los “rentistas” y los “disimuladores”, estarían  los “simuladores”, esto es, personas que, sin padecer problema alguno, fingen síntomas con el fin de engañar y conseguir un beneficio secundario o, a veces, huir de un conflicto laboral. 
 
Los médicos de Atención Primaria, que son las personas encargadas de la determinación de la incapacidad temporal, se encuentran no sólo con el problema la presión asistencial que lleva aparejada la limitación de tiempo para realizar la anamnesis, valoración, diagnóstico y tratamiento, sino que, además, se les pone en el papel fiscalizador de pensar que la persona que tienen delante “les puede intentar engañar”, hecho que repercute negativamente en la correcta instauración del vínculo terapéutico. Por otro lado, a pesar de que se han desarrollado técnicas y test para detectar la simulación, es verdad que la Formación Continuada, tan necesaria en disciplinas como la Medicina o la Psicología, es un aspecto en el que nuestra sanidad tiene unas más que evidentes carencias. De forma añadida, la administración y corrección de estos test requiere un tiempo del que, como hemos señalado, no disponen los facultativos.
 
¿Qué se puede hacer, en un escenario sanitario-laboral-legal tan complejo y con tantas variables en juego? El NICE ha desarrollado una Guía de Salud Publica para profesionales de la Salud Laboral y de Atención Primaria, enfocado a manejar de forma adecuada y correcta las bajas prologadas, el Management of long-term sickness and incapacity for work. Su planteamiento base es realizar intervenciones multidisciplinarias integrales y trabajar con el sujeto enfermo desde planes de tratamiento personalizados.
 
Según el informe del Grupo de Política de Salud Mental de la Escuela de Economía de Londres, publicado en el año 2006, la terapia psicológica debería ser la terapia de elección, siendo la terapia farmacológica un coadyuvante los casos de depresión, ansiedad o ambos, sobre todo en aquellos que se detectan de forma precoz, dado que, a largo plazo, la terapia psicológica muestra efectos más duraderos y es más eficaz que el tratamiento farmacológico.
 
Para ello, es fundamental detectar o autodetectar. Las intervenciones de “screening” pueden servir, al igual que los exámenes médicos anuales, para detectar a aquellas personas que presentan síntomas. Es verdad que los reconocimientos médicos con carácter general son voluntarios, pero hay algunas excepciones legales como “cuando sea imprescindible para evaluar los efectos de las condiciones de trabajo sobre la salud de los trabajadores o para verificar si el estado de salud de los trabajadores puede constituir un peligro para él mismo, para los demás trabajadores o para otras personas relacionadas con la empresa”. Para utilizar este recurso como mecanismo de control en aquellos puestos o departamentos donde la estabilidad psíquica pueda incidir de forma particular en el trabajo o por la responsabilidad laboral que tenga, es conveniente que con carácter previo se haya contemplado expresamente así y se haya justificado debidamente en el documento de evaluación de riesgos de puestos de trabajo. El mismo artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, prevé que “el acceso a la información médica de carácter personal se limitará al personal médico y a las autoridades sanitarias que lleven a cabo la vigilancia de la salud de los trabajadores, sin que pueda facilitarse al empresario o a otras personas sin consentimiento expreso del trabajador. No obstante lo anterior, el empresario y las personas u órganos con responsabilidades en materia de prevención serán informados de las conclusiones que se deriven de los reconocimientos efectuados en relación con la aptitud del trabajador para el desempeño del puesto de trabajo o con la necesidad de introducir o mejorar las medidas de protección y prevención, a fin de que puedan desarrollar correctamente sus funciones en materia preventiva”.
 
El acceso a terapias y profesionales adecuados y la comunicación eficaz entre éstos y la empresa podrían disminuir drásticamente el número de bajas psicológicas. En muchas ocasiones, no es necesario que éstas se produzcan o, en su caso, podrían ser breves, pues puede ser suficiente con algunos días para reducir síntomas incapacitantes. Sería positivo contar con la opción legal de plantear una reducción parcial de jornada durante el tiempo de intervención. Desde la Psicología, en la mayoría de los casos de depresión y ansiedad, se postula que una baja prolongada puede contribuir a cronificar el cuadro. Pero la poca comunicación que existe entre sanitarios y empresas y, por otro lado, la inexistencia de cauces para reducir los horarios o para llevar a cabo una movilidad funcional que disminuya temporalmente la presión laboral, desde el punto de vista administrativo o de política de empresa, dificulta enormemente el abordaje correcto de estos trastornos.
 
Creo que la introducción de esta posibilidad repercutiría tremendamente en la reducción de costes para empresas, Mutuas y Seguridad Social, en la reducción de la cantidad y el tiempo de  las bajas laborales, en la reducción del consumo farmacológico y en el aumento de la salud y la satisfacción de los trabajadores.
 
Como se ha dicho anteriormente, desde la Psicología se postula que las bajas de larga duración en la mayoría de estos casos pueden ser contraproducentes, pero también es verdad que, si el origen de la situación está en las condiciones laborares o en determinados factores dependientes del puesto de trabajo y estos no se modifican, el tratamiento incidiendo solamente sobre el individuo puede resultar una sucesión de bajas de corta duración o una baja prolongada. En muchas ocasiones pequeños o moderados ajustes de horarios (la medicación hace dormir más o la capacidad de atención y concentración requiere frecuentes pequeños descansos), funciones (menor responsabilidad durante un tiempo), puesto de trabajo (alejarle temporalmente del trato con el publico si es el factor que le provoca más ansiedad), etc. podrían repercutir beneficiosamente en todos los implicados, afectados y empresas.
 
Algunas de los aspectos para abordar los tratamientos deben modificarse desde la empresa, pero para ello debe establecerse de antemano como realizar la comunicación y quiénes son las personas, dentro del entorno laboral (médicos de empresa, aseguradoras, personal de recursos humanos, etc.) adecuados, así como el complejo tratamiento de los datos que se manejan.
 
Ante la sospecha de simulación, o cuando las bajas son recurrentes y se busca el mejor tratamiento con el fin de normalizar el correcto funcionamiento de la empresa, se puede solicitar que el trabajador sea examinado al margen del seguimiento que se le hace desde el Sistema Nacional de Salud. La empresa lo puede solicitar a su Mutua, lo puede hacer a través de médicos de empresa o puede concertarlo con profesionales externos. Por descontado, el contenido de ese reconocimiento del estado psíquico del paciente es confidencial y el empresario no podrá conocerlo; sólo sabrá finalmente si es “apto” o “no apto”, pero puede hacer esos reconocimientos. Y la negativa del trabajador a someterse, determinaría que el empresario pudiera suspender los derechos económicos que sean a su cargo (por ejemplo los complementos o mejoras económicas que pague la empresa durante la situación de incapacidad temporal).
 
Es evidente que tenemos una labor ingente para mejorar la situación económica y social de nuestro país. También una responsabilidad como sanitarios para garantizar a nuestros pacientes los mejores tratamientos, que adicionalmente son los más baratos a largo plazo. En definitiva, curar a los enfermos y desenmascarar los fraudes. Es una cuestión, sobre todo, de voluntad política. No parece que, en un tema en el que todos saldríamos beneficiados -profesionales, enfermos, empresas y Administración Pública- sea tan difícil articular, entre todos, la forma de conseguir este objetivo. 

ACTITUDES DE LAS ADOLESCENTES

15 de junio de 2013

Publicado en El Correo y otras cabeceras diarias del grupo Vocento (Qué, El Comercio de Gijón, El Diario Montañés de Cantabria, Diario VascoHoy de Extremadura, Ideal de Granada, El Norte de Castilla de Valladolid, Las Provincias de la Comunidad Valenciana, La RiojaSur de Málaga, La Verdad de Murcia y La Voz de Cádiz) 03.06.13. Reproducido también en la revista Bizi Izaten Ikasiz, septiembre 2013.


MACHISTA Y MALA, LA NUEVA PARADOJA DE LA ADOLESCENTE 

Ángel Peralbo, psicólogo y autor de "De niñas a malotas", afirma que la solución pasa por valorar sus capacidades y potenciar su felicidad y su valía como personas.

Madrid. Alejandra Rodríguez. 

Psicólogos, fiscales, educadores y, sobre todo, padres asisten en los últimos años, entre horrorizados y atónitos, a una paradoja cuyas protagonistas no son otras que las adolescentes españolas.

Por una parte, parecen haber emprendido una carrera frenética para igualarse a los varones, pero no precisamente en los aspectos positivos tradicionalmente asociados al sexo masculino.

Por otra, hacen gala de un machismo recalcitrante teóricamente impropio de mujeres jóvenes que han crecido y han sido educadas en una sociedad más progresista e igualitaria. Y todo ello a una edad cada vez más precoz, que no va a acompañada de ninguna madurez emocional.

De esta manera, la incidencia de conductas agresivas ha aumentado en más de un 30% en los últimos cinco años entre las chicas de 13 y 14 años y, según avisan varios juzgados de menores, se trata de episodios cada vez más graves y continuados.

Asimismo, también están alcanzando, e incluso rebasando, a los chicos en lo referente al abuso de sustancias como el tabaco y el alcohol.

Concretamente, ellas ya fuman más que los varones y aunque éstos beben de forma más habitual, son las menores las que se emborrachan con mayor frecuencia. Emborracharse casi por sistema cada vez que salen de marcha suele llevar aparejada una conducta sexual irreflexiva, promiscua y "objetal", término que los especialistas emplean para denominar el sexo "de usar y tirar", relaciones en las que no hay sentimientos no ya de amor, sino siquiera de un mínimo aprecio.

EL DIÁLOGO, RIDICULIZADO

"Se trata de ser la más dura, la más macarra, la más malhablada, la que se enrolla con más tíos, la que impone sus gustos y normas por narices y la que dirime las diferencias a base de fuerza bruta", resume Ana Isabel Gutiérrez Salegui, psicóloga especialista en adolescentes.

"Las chicas que presentan un perfil más conciliador, dialogante y, en definitiva, poco conflictivo, pasan a ser la ñoñas a las que se ridiculiza", prosigue la experta.

Otros profesionales del sector refrendan estas cifras. Carine Sánchez, trabajadora social en Málaga, con una amplia experiencia en proyectos con menores, confirma no solamente el incremento de la agresividad y de la violencia femenina sino también el del machismo. "Trabajamos con chicas que no salen un fin de semana porque él ha trazado planes con sus amigos y se enfada si ella hace lo propio; que tienen que revisar su atuendo antes de salir de casa, que viven controladas por llamadas constantes de sus parejas... y que tienen interiorizadas ideas caducas como que son ellas las que han de asumir las tareas domésticas o que los celos responden al amor verdadero", explica.

Por su parte, Ángel Peralbo, psicólogo en el gabinete Álava Reyes y autor del libro "De niñas a malotas", corrobora que "no avanzamos en una línea y retrocedemos en la otra", lo que hace que a partir de los 13 años las chicas sean mucho más proclives a sufrir trastornos psicológicos que los varones, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que además dichos problemas sean más severos e incapacitantes que los que afectan al género masculino.

MÁS ESTADOS DEPRESIVOS

"Hasta esa edad las cosas están bastante igualadas, pero a partir de la preadolescencia las cosas se complican. Los problemas masculinos suelen estar asociados al comportamiento; los de ellas eran fundamentalmente de tipo anímico y relacionados con su sensibilidad, como la ansiedad o los estados depresivos. Ahora lidiamos con una situación desconcertante por esa mezcla de chicas que tienen un comportamiento malote combinado con una conducta de sometimiento, sumisión e infravaloración de su papel dentro de la pareja", explica el experto.

En cualquier caso, los especialistas consultados por "SaludRevista.es" coinciden en que, afortunadamente, nunca es tarde para enmendar la situación y que las terapias con adolescentes dan frutos, a veces dulces.

¿Cuáles son las claves para que nuestras niñas transiten por el difícil periodo de la adolescencia sin caer en esta paradoja? Peralbo lo tiene claro, al menos en lo referente a dos áreas: la autoestima y la inteligencia emocional.

"Tenemos que valorar sus capacidades y potenciar su felicidad y su valía como personas, no sólo sus logros. Hemos descuidado la inteligencia emocional en favor de la formación curricular y no hemos favorecido su responsabilidad, su independencia, su juicio crítico o su tolerancia a la frustración. Concedemos mucha importancia al resultado, pero no al método y los valores que hay que cultivar para lograrlo".

Si a esto le sumamos una comunicación más fluida y el refuerzo positivo (no incidir constantemente en lo que hacen mal y dar relevancia a lo que sí llevan a cabo bien) estaremos en el buen camino.

SEÑALES Y CLAVES A TENER EN CUENTA

Alertas: cambios bruscos de comportamiento, lenguaje soez, faltas de respeto, violencia contra las cosas, empujones... Con respecto a las parejas tóxicas, atención a variaciones en el modo de vestir en función de los mandatos de él, control excesivo a través del teléfono y de las redes sociales, renuncia a salir si no es con él, discusiones frecuentes por teléfono en las que se repiten gritos, lloros, rotura de objetos por rabia e impotencia.

INTERVENCIÓN EN TENEMOS QUE HABLAR DE TVE SOBRE ENGAÑOS DE SUPUESTOS VIDENTES A PERSONAS VULNERABLES

9 de junio de 2013

Ana Isabel Gutiérrez Salegui participó el jueves 6 de junio en el espacio de La 1 de TVE Tenemos que hablar, dirigido y presentado por Ana García Lozano.
 
La emisión estuvo dedicada a los videntes y la psicóloga expuso su punto de vista desde la experiencia de tratar a pacientes que tuvieron adición a líneas telefónicas de ese tipo y gastaron grandes cantidades de dinero.
 
Éste es el videoclip con el fragmento del programa que incluye la intervención de esta profesional. 


LA CONFERENCIA SOBRE DIETAS MILAGRO EN SALAMANCA 24 HORAS

5 de junio de 2013

Publicado en Salamanca 24 horas, 15.05.13
 
 
"HAY GENTE QUE VIVE DE ENGAÑAR CON DIETAS MIENTRAS OTROS SE ESTÁN ESTROPEANDO EL CUERPO"

Local. Sara Mateos
 
La psicóloga Ana Isabel Gutiérrez ha impartido una charla-coloquio sobre los 'Mitos en la alimentación' y los intereses de las empresas de mercadotecnia para vender sin tener en cuenta la salud de los consumidores. Advierte del peligro de las dietas milagrosas de cara al verano y de la desinformación de los consumidores ante determinados productos que prometen falsos resultados
 
Esta mañana el Colegio Oficial de Enfermería ha acogido la charla-coloquio "Mitos en la alimentación. Dietas y productos milagro", organizada por el mismo Colegio de Enfermería y a la que ha asistido la concejala de Salud Pública, María José Fresnadillo. En ella, la psicóloga, Ana Isabel Gutiérrez Salegui, ha explicado el engaño de los consumidores ante determinados productos: "Normalmente nos encontramos con mucha gente que cree saber mucho sobre nutrición y, realmente, la gente no tiene ni idea. No es que lo diga yo, es que se ha comprobado en una investigación realizada con estudiantes de la Complutense. De hecho, podemos hacer cualquier tipo de encuesta a la puerta de un supermercado y todo el mundo te dice: 'esto tiene isoflavonas y soja, esto tiene antioxidantes, etc'; luego les preguntas: '¿y para qué sirven?' y te dicen '¡ah, no sé!'. Pero sin embargo, han pagado mucho más por comprarse un producto que les promete un 0% materia grasa. Luego vienen los problemas cardiovasculares, el cáncer, la diabetes... Todo enfermedades relacionadas con la alimentación".
 
La psicóloga asegura que las empresas de mercadotecnia actúan en su propio beneficio, traicionando la confianza del consumidor con promesas falsas: "Hay mucha gente que tiene ideas incorrectas. Hoy me he traído un zumo en el que pone '0% materia grasa'. Ahora le damos la vuelta, nos vamos a la letra diminuta, y tiene el equivalente a tres cucharadas de azúcar. Pero, el que se lo compra, se va convencido de que se está cuidando un montón y es supersano. Luego, como se supone que es sano, se toman tres zumos y ya son nueve cucharadas. Hay ideas incorrectas alimentadas por las empresas de mercadotecnia. Son ellas las que fomentan esa idea equivocada. Normalmente no hay nada que esté muy rico y sea supersano, todo eso tiene químicos. Primero aparecen los problemas físicos y luego los psicológicos, porque la gente sigue engordando con esta alimentación y se pone a dieta y entran en el síndrome del yo-yo. Viven infelices y obsesionados. El cuerpo además se altera, va perdiendo su punto de equilibrio y los rebotes cada vez son más grandes".
 
Sobre las dietas 'milagrosas' de cara al verano, Ana Isabel advierte de su peligro: "Son todas peligrosísimas. La Dukan es la que ahora está de moda. Esta dieta puede provocar daño renal, hepático... Y la gente dice: 'es que a mí los análisis me salen bien'. Claro, salen bien hasta el día que salen mal. Cuando salen mal ya no se puede dar marcha atrás. De hecho, ese doctor fue expulsado de las sociedades médicas francesas y aquí no se sabe porque no interesa, porque se han vendido cientos y miles de libros sobre esa dieta. Hay gente que vive de eso y de vender complementos proteicos, gracias a gente que se está destrozando el cuerpo convencido de que lo están haciendo bien. Lo mejor es estar vigilado por un nutricionista, por la salud sólo velan los profesionales sanitarios. Lo mejor es comer de todo, seguir la alimentación tradicional y recuperar el tipo de recetas que hacían nuestros abuelos. No hace falta ir a un gimnasio, con moverse un poquito y caminar en lugar de coger el coche es suficiente".

LA CONFERENCIA SOBRE DIETAS MILAGRO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE LA GACETA

4 de junio de 2013

Publicado en La Gaceta, 16.05.13

Sanidad. Colegio de Enfermería
 
LA DIETA DUKAN Y OTROS "CUENTOS"
 
Ana Isabel Gutiérrez Salegui, psicóloga experta en trastornos alimenticios, critica duramente estos sistemas de adelgazar
 
Alejandro Segalás
 
Las dietas "milagro" y en concreto el famoso sistema Dukan no cuenta con el respaldo de la comunidad médica y ayer en el Colegio de Enfermería de Salamanca se puso de manifiesto en la ponencia de la psicóloga experta en trastornos alimentarios Ana Isabel Gutiérrez Salegui "Mitos en la alimentación. Dietas y productos milagro".
 
"La dieta Dukan es un engaño que está provocando que mucha gente se esté haciendo daño, pero como se venden muchos libros y hay dinero detrás de esto pues nadie hace nada. Las sociedades científicas francesas han expulsado de la comunidad médica francesa al autor de este método, pero no interesa que se sepa", criticó Ana Isabel Gutérrez Salegui, quien alertó de que puede provocar problemas graves irreversibles desde el punto de vista renal.
 
La experta en trastornos alimenticios destacó que este tipo de conductas provocan un efecto "yo-yo" en el que el paciente no para de coger kilos y de adelgazar, lo que provoca cuadros de depresión y de desequilibrio psicológico.
 
Gutiérrez Salegui también recalcó que, en general, la población "no tiene ni idea" y que cree que tiene conocimientos de alimentación cuando en realidad no es así.
 
En cuanto a la mejor dieta, la ponente puso de manifiesto que hay que volver a la buena cocina de las madres y las abuelas. "Es mucho mejor comer un buen plato de lentejas, con chorizo y verduras que no los productos de sustitución de comitadas, batidos energéticos y demás productos que venden ahora", explicó ayer en las instalaciones del Colegio de Enfermería de Salamanca, aunque recalcó que una buena alimentación debe ir de la mano con un poco de ejercicio físico que no tiene que ser estrictamente ir al gimnasio. Somos los que comemos.
 
 

ENTREVISTA EN RADIO UNIVERSIDAD DE SALAMANCA SOBRE DIETAS Y PRODUCTOS MILAGRO

3 de junio de 2013

Entrevista en Radio Universidad de Salamanca, 05.05.13
 
 
 
DIETAS Y PRODUCTOS MILAGRO
 
Elena
 
El Colegio de Enfermería de Salamanca propone para esta misma mañana de miércoles una charla coloquio sobre "Mitos sobre la alimentación, dietas y productos milagro: La obsesión de una sociedad con demasiada información".
 
La charla será dirigida por la psicóloga, experta en transtornos de alimentación, Ana Gutiérrez, y pretende orientar sobre cómo debe ser una buena alimentación en esta selva de información de la que disponemos en el mundo desarrollado.
 
En Radio Universidad hemos querido conocer de primera mano preguntas que todos nos  hacemos en torno a una alimentación correcta.
 

LA CONFERENCIA SOBRE DIETAS MILAGRO EN LA EDICIÓN DIGITAL DE LA GACETA DE SALAMANCA

2 de junio de 2013

Publicado en LaGacetadeSalamanca.es, 15.05.13
 
 
LOS MILAGROS NO EXISTEN... EN LAS DIETAS PARA ADELGAR
 
Ana Isabel Gutiérrez Salegui, psicóloga experta en trastornos alimenticios, critica duramente algunos sistemas de alimentación para perder peso.
 
Las dietas “milagro” y en concreto el famoso sistema Dukan no cuenta con el respaldo de la comunidad médica, como este miércoles puso de manifiesto en el Colegio de Enfermería de Salamanca la psicóloga experta en trastornos alimentarios Ana Isabel Gutiérrez Salegui, con una ponencia titulada “Mitos en la alimentación. Dietas y productos milagro”.
 
“La dieta Dukan es un engaño que está provocando que mucha gente se esté haciendo daño, pero como se venden muchos libros y hay dinero detrás de esto pues nadie hace nada. Las sociedades científicas francesas han expulsado de la comunidad médica francesa al autor de este método, pero no interesa que se sepa”, criticó Ana Isabel Gutiérrez Salegui, quien alertó de que puede provocar problemas graves irreversibles desde el punto de vista renal.
 
La experta en trastornos alimenticios destacó que este tipo de conductas provocan un efecto “yo-yo” en el que el paciente no para de coger kilos y de adelgazar lo que provoca cuadros de depresión y de desequilibrio psicológico.

CONFERENCIA SOBRE DIETAS EN EL ADELANTO

1 de junio de 2013

Publicado en El Adelanto de Salamanca, 16.05.13.

DEBATE SOBRE LAS DIETAS EN ENFERMERÍA

Almeida

El Colegio de Enfermería acogió ayer una charla-coloquio sobre los conceptos básicos relacionados con la alimentación, que repercute en la salud, como anorexia, bulimia, obesidad y otras cuestiones.