CURSO SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO EN BILBAO

16 de noviembre de 2007

Publicado en Deia, 14.11.07

La violencia de género desde la óptica médica

MALTRATADAS EN LA SALA DE URGENCIAS

El Colegio de Enfermería de Bizkaia ha puesto en marcha un curso a través del cual los profesionales de este sector aprenden a intervenir de manera adecuada cuando tienen delante una supuesta víctima de violencia de género.

Texto: Leire Gondra. Fotos: Zigor Alkorta y Asier Bastida.

Es casi medianoche. La chica del mostrador de urgencias levanta la vista de sus papeles y se la encuentra cara a cara. Apenas tiene 30 años, la cara desencajada y se abraza a sí misma, temblorosa. Le duelen las costillas. Los riñones. Le duele todo. Viene con su novio que no se separa de ella. Se pega a su nuca, a su espalda, a su vida y no quiere que ella se vaya sola con la enfermera, que le mira con desconfianza. Acaba de darle una paliza a la mujer a la que dice querer; pero nadie, nunca, tiene por qué saberlo...

Podría ser el comienzo de una novela, pero es una escena que se repite demasiado: una mujer víctima de la violencia de género que acude a los servicios sanitarios tras sufrir una agresión. Y es precisamente el personal de enfermería quien toma contacto en primer lugar con ella. Por eso, estos días un centenar de enfermeros y enfermeras están asistiendo al curso "Actuación de la Enfermería ante la Violencia de Género" organizado por el Colegio de Enfermería de Bizkaia. El objetivo de este curso es sensibilizar e informar a estos profesionales acerca de la violencia de género y de lo que puede hacer la enfermería en cuanto a prevención de este tipo de agresiones, detección precoz y modo de intervenir en caso de atender a una posible víctima. Es decir, cómo comunicarse con ella, cómo derivarle correctamente, etc. "Cada vez nos toca atender más patologías de este tipo. Nuestra obligación como profesionales es colaborar en la medida de nuestras posibilidades", explica Mará José García, presidenta del Colegio de Enfermería de Bizkaia.

Muchas veces las víctimas de la violencia de género acceden a la asistencia sanitaria a través de los servicios de urgencias de los centros. "En estos casos la agredida llega con signos externos importantes, como fracturas, hematomas, hemorragias nasales o de oído. A veces es el propio maltratador el que la lleva, pero este mismo señor no te deja actuar. Cuando intentas dejarle en la sala de espera te dice 'oiga, que ella no se va a saber explicar, está nerviosa', explica García. En otros casos, la víctima de las agresiones acude una y otra vez a los servicios de atención primaria. Hoy va a tomarse la tensión, mañana porque le duele la tripa, pasado porque no se encuentra bien... "No es capaz de decir cuál es su necesidad pero está demandando ayuda. Está diciendo subliminalmente: 'a ver si eres capaz de detectar lo que me pasa' ", afirma García.

Hoy día, un 85 % de los profesionales de enfermería son mujeres, lo que hace de éste un colectivo especialmente sensible a estas situaciones. "Cuando estás delante de un caso de estos sientes rabia como mujer e impotencia. Luego debes tener el suficiente coraje y capacidad para hacerle entender a esa persona qeu tiene profesionales para evitar que eso vuelva a suceder", concluye.

La psicóloga Ana Isabel Gutiérrez es colaboradora de la Asociación de Mujeres Maltratadas 8 de marzo y coautora del "Protocolo de actuación de enfermería de violencia de género". Ella es la encargada de impartir este curso. "Lo importante sería que estuviéramos capacitados para atender estos casos todos los trabajadores sanitarios", explica, pero reconoce que la enfermería "tiene más fácil el acercamiento a la víctima. Son mujeres en su mayoría, y es más fácil que la mujer confíe en otra mujer".

Así, cuando un enfermero o enfermera se encuentra con una supuesta víctima de maltrato, lo primero que debe hacer es encontrar un lugar tranquilo en el que se sienta segura para poder hablar. Es importante que perciba que quieren ayudarle, y se le explicará qué recursos tiene para escapar de esa situación de maltrato, pero sin obligarle, sin asustarle, de manera que sea ella misma la que decida. Después lo adecuado es que, una vez detectado el maltrato, se derive a la paciente a psicología.

Gutiérrez destaca el hecho de que muchas de estas mujeres poseen una dependencia emocional y a veces económica de su maltratador, lo que hace que vuelvan con él. "Hay que saber qué proceso hay detrás de esa mujer y no culparla de lo que está sucediendo". Y es que, tal y como explica Gutiérrez, existe el denominado "Síndrome de Estocolmo doméstico", que sufre el 27 % de las mujeres maltratadas y que tiene el mismo cuadro psiquiátrico que padecen los prisioneros de guerra o las víctimas de un secuestro. "La persona queda anulada psicológicamente y llega a pensar que ella tiene la culpa de lo que le pasa, justifica al maltratador y le defiende", concluye.

0 comentarios: